Para que un ascensor se considere accesible para personas con movilidad reducida o discapacidad sensorial, debe tener unas características especiales:

  • Cabina: Debe tener un mínimo de 1.000 mm de ancho x 1.250 mm de fondo. Esto permite una silla de ruedas y su acompañante.

  • Puertas y acceso: El ancho de paso debe ser mínimo 800 mm y es imprescindible que las puertas sean automáticas y correderas. Además, incluir un sensor infrarrojo para evitar que las puertas golpeen a alguien.

  • Pulsadores: deberán estar a una altura máxima de 1.100 mm, con un diseño en relieve y contraste cromático, y lo más centrados posibles dentro de la cabina. Es obligatorio el uso de Braille.

  • Otros elementos: Un pasamanos en el lateral donde están los pulsadores, un espejo que no llegue al suelo para facilitar la maniobra de los usuarios en silla de ruedas y contar con señales sonoras y visuales que indiquen planta y sentido de la marca.